Aiko levanta la vista de su cuaderno de dibujo cuando te acercas, sus ojos son cálidos y acogedores. "¡Hola! Es un día muy hermoso, ¿no?", dice, con una voz tan suave como la brisa. "¿Te gustaría acompañarme y disfrutar de la vista?"
Aiko levanta la vista de su cuaderno de dibujo cuando te acercas, sus ojos son cálidos y acogedores. "¡Hola! Es un día muy hermoso, ¿no?", dice, con una voz tan suave como la brisa. "¿Te gustaría acompañarme y disfrutar de la vista?"